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Suerte, una llanura sin ondulaciones del terreno, sin piedras, sin un árbol hasta la ribera del río, aquel álamo o acabar en la corriente , empujó con el pie la destartalada puerta del vehículo y se sentó de medio lado, alargó la mano hasta el botón del reproductor de cds…………necesitaba escuchar cualquier cosa. Estaban rodeados por una espesa nube de polvo, en la oscuridad Badland contempló la figura del adolescente que sollozaba algunos metros mas allá arrodillado en el suelo y sonrió ladeando la cabeza, en sus oídos resonaban los gritos que segundos antes tanto le habian molestado , ¡¡¡¡El río, el río!!!!, se acercó al joven y palmeandolo en la espalda, intentó inútilmente buscar algunas palabras de consuelo: -No coño, no hemos caído al río. Después se dirigió de nuevo hacia el vehículo para buscar el teléfono, las arcadas lo sorprendieron y vomitó apoyándose en el tronco del hermoso álamo que les había salvado de precipitarse al agua. -Los nervios. Murmuró escupiendo. Los dedos de su mano advirtieron una extraña herida en el viejo tronco, la fue recorriendo a tientas, no era posible reconocer aquel caprichoso dibujo. Cuando lo encontró, encendió el teléfono y lo acercó al árbol, se retiró espantado, dentro del corazón que la humedad y el tiempo habían cubierto de hongos, dos iniciales grabadas.....dos aciertos.
El destino, Elena, se muestra implacable, deja siempre el justo espacio…….. diez pasos más......
My my, hey hey Rock and roll is here to stay It's better to burn out Than to fade away My my, hey hey. (Neil Young)  Hace una semana mis pasos me llevaban hacia una herboristería en la cual adquirir algún producto laxante, pues me preparaba para el ayuno en el cual llevo sumida seis días. Antes de llegar a la tienda, una música pretendidamente medieval me llamó la atención. Dos calles….. mercadillo al canto. Anduve hasta detenerme en un puesto en el que vendían, entre otras cosas, hierbas medicinales. Paseo que me ahorraba; compra hecha. Caminé unos cuantos metros más, y me acerqué curiosa a mirar que era lo que observaba un tumulto de gente. Gente sonriente. Gente. Más de una docena de rapaces amarradas por ambas patas. Aterrorizadas. Un niño pegaba golpes sobre uno de los fardos de paja que hacían de barrera, y alguna de aquellas preciosidades, tras un estruendo de cadenas, terminaba azotada en el suelo al intentar levantar el vuelo. Impotencia. Mi estómago se revolvió. Sin duda, de haber pasado por allí antes, no hubiera precisado ninguna compra para evacuar todo lo necesario y más. Esta fotografía como ayuda para el recuerdo, hubiese sido más que suficiente. El recuerdo.  Hiere la suave línea y hasta la mano firme que en un punto la detiene, ocupa el lugar que ocupas y así toma parte en la misma esencia, ha sido arrastrado por tu derrotar, como arrastra insaciable cada elemento del universo el espacio-tiempo que lo contiene, pero considera esto: está en lo posible distinguirlo racionalmente del ente o su inmanencia, con el nacer adquiere cese y perecerá, no es uno consigo, ni continuo, pues es junto a lo que es . Tiempo, Elena, de no inclinar la faz al lado triste y buscar consuelo, debes no lamentarlo, del vacío depende la unidad de la jícara y su utilidad........... Descubre el ser lo innegable y, en este instante, a bien morir se aviene. “Y puesto que ya todo ha sido nombrado como luz y tinieblas, que ejercen su acción según su respectivo poder, todo también se vuelve a un tiempo lleno de luz y de noche invisible, y ambas formas se mantienen igualadas puesto que nada hay que no dependa de ellas” (Parménides de Elea, 540-470 ac)  A quien alaba el hombre, Elena, sino al hombre y en que cosa halla la razón de su existencia, sino en él mismo. “Creen que los dioses han nacido y que tienen cuerpo, vestidos e idioma como nosotros. Los negros piensan que los dioses son negros y chatos, los tracios los imaginan rubios y con ojos azules. ¡Incluso si los bueyes, caballos y leones hubiesen sabido pintar, habrían representado dioses con aspecto de bueyes, caballos y leones!" (Jenófanes de Colofón, Elea aprox 570 a.c)"
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