La Rubia

20060827164756-1.jpgJaso fue,  durante algún tiempo,  zagal en casa de mi abuelo. Su madre se lo había encomendado, hastiada de que sus hermanastros  lo golpeaban cruel y continuamente.

Iba, sin incidentes de importancia, buenamente entendiendo el oficio y  a los animales,  hasta aquel  día de  San Sebastián en que su innata curiosidad de picaraza lo espoleó  a manipular una granada de la pasada guerra,  perdida o abandonada  por algún artillero en un fragoso breñal  del cerro del castillo  y , en estas,  el artilugio explotó dejándolo  tuerto y rengo.

 Cuando sanó  lo hallaron transformado. Extrañamente,  perdía el equilibrio y se le  confundían el seso y el habla al  sentir el murmullo y  la vorágine  de los acuíferos subterráneos, era capaz de   pronosticar , sin yerro, como vendría el tempero en los próximos  cinco años,  y el vino  se agriaba en las cubas  o tomaba regusto a pez y lacre con su presencia.

 

Sentíamos aprecio mutuo y nos tratábamos como familia. Me hechizaba  su sombreo negro de chalán con las alas raídas y caídas,  las  plumas de ánade, cuervo o perdiz prendidas en el lazo de la cinta cenicienta que  circundaba la corona, el  cayado con la cabeza de un perro toscamente  tallada  en la empuñadura,  el chaleco mulatero de paño fino,  la plateada cadena de reloj que lo cruzaba , la petaca rellena de picadura selecta  que  asomaba por un bolsillo y el modo suyo  de prender la yesca,  raspando con el eslabón  un  fragmento  de pedernal de la sierra, pues según  decía: - Los cerillos dan tufarada a diablo,  no son cosa de romín.

  Aquel atardecer, yendo a encerrar  el  hatajo, me vio forrajeando  cerca de  la majada,  en un varello  que mi padre sembraba de cereal revuelto por ser aquel lugar impracticable para las maquinas de segar. Me rodeaba una multitud de  golondrinas que se alimentaban gozosas de los insectos que  la dalla  levantaba al remover la mies.

 Se acercó Jaso, me remiró sin decir palabra; con esmero de artificiero, lió dos “revientapechos” de picadura reseca y ofrecióme  luego uno. Llevando el cigarro ya medio, golpeó la ceniza con el meñique, sopló las ascuas  y , entornando el ojo huero,  profetizó tan  solemnemente como lo hiciera Espurina junto a la puerta de  los testamentos :

-Las golondrinas lo dicen, te rondará una moza.  Yo veo que ha de ser rubia.

-No me  amueles  Jaso . Dije yo  algo asustado al ver que  cesaba repentinamente  el etesio,  su  ojo bueno  quedaba en  blanco,  le atacaba el  mal de San Vito en las manos y los perros de carea,  agachando las orejas y el rabo  recortados con tijera de esquilador,  reculaban lanzando  gañidos lastimosos.

- La he visto,  es rubia. Lo que venga después, yo no lo sé.

  

Al volver a  casa, queriendo acorzar camino, eché con las mulas por una trocha entre peñas tajadas y quejigos. Don Pedro , el mastín de mi casa,  se enzarzó a dentelladas con una enorme  culebra y ,  con los bufidos del ofidio, se espantó una mula joven revolcándome  con ella.

Con el cuerpo desollado y dolorido, una  mula sin carga y sin resuello, y el fanfarria de Don Pedro  acorado, sofocado y temeroso por la reprimenda que le había echado en el carcavón, me detuve en la fuente, a la entrada del pueblo.

 Solté el ronzal , cuando la caballería se amorró a abrevar en la pila del ganado, pasé una pierna por encima de su  cruz, descabalgando con tal mala fortuna que, al pisar  la capa  de cieno que cubría las piedras del suelo,  resbalé y fui a caer  entre las patas del animal.

Escuché unas risas.

- ¿Qué juras tanto, Valero?

Al levantarme, me di la vuelta y la vi.

Estaba sentada en el descansillo de la fuente, bajo las ramas de un desmayo. 

Apenas la reconocía con el cabello teñido del color de la parva seca  pues  La Lupe  siempre tuvo el pelo negro, como un tizón.

25/08/2006 09:55

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Autor: Nube viajera

¡Si señor!. Describes las situaciones y a los personajes, que haces que uno se meta en la historia y parezca un espectador de ella.
Tardas en poner relatos, pero casi siempre vale la pena esa espera.
Un saludo señor blind, me alegra volver a leer algo suyo.

Fecha: 25/08/2006 14:03.


Autor: Piruleta

¡¡Muy rebueno!!
¿Seguirá?

Fecha: 26/08/2006 02:42.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Magistral, como siempre.
En mi pueblo, también se dice acorzar y alcorzar por atajar, acortar.
Saludos cordiales

Fecha: 31/08/2006 16:27.


Autor: blind

De escaso ingenio como soy para las letras, señora Nube viajadora, pasan los meses, hacer lo poco me supone mucho y no hallo con qué..
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Es divertido Piru , digo yo que esta vaina seguirá con la Lupe ¿no?
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Cierto, señora gatopardo, los dos vocablos son usados indistintamente también en mi tierra. Así que hemos trajinado cerca.

Fecha: 01/09/2006 00:11.


Autor: Nube viajera

No sea tan modesto. Y mejor poco y bueno que mucho.... y ya sabemos lo que sigue. Tiene donde escoger, la vida es larga.

Fecha: 02/09/2006 00:56.


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